Cada día que pasa y últimamente más todavía, el crecimiento del número de personas que se apuntan al teletrabajo, va en aumento. Uno de los factores que propician este aumento es la posibilidad de una mayor conciliación de la vida familiar y laboral.

En España no existe una Ley que regule el Teletrabajo, al menos, de forma exclusiva, pero la opción de trabajar desde casa se contempla en el artículo 13 deReal Decreto del Estatuto de Trabajadores, refiriéndose a ella como trabajo a distancia.

El Art. 13.1 define el trabajo a distancia como “aquel en que la prestación de la actividad laboral se realice de manera preponderante en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por este, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa”.

Se encuentran reconocidos aspectos tales como:

  • El salario percibido por los trabajadores a distancia ha de ser, como mínimo, el correspondiente a su grupo profesional y funciones.
  • Los trabajadores a distancia también han de contar con el derecho de promoción. En este sentido, han de poder acceder a la formación profesional y estar al tanto de las ofertas de nuevos puestos dentro de la empresa.
  • Es la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, y su normativa de desarrollo, la que establece también las normas en materia de seguridad y salud para los trabajadores a distancia.
  • Los trabajadores a distancia también pueden participar en la representación colectiva.

Lo cierto es que no todo el mundo puede teletrabajar, para ello han de darse una serie de circunstancias que permitan el trabajo a distancia.

Como indica el Estatuto de los Trabajadores, para poder teletrabajar, es necesario un contrato escrito donde se regule tal posibilidad.

Las condiciones se establecen en negociación colectiva o, en su defecto, en una negociación entre la empresa y el solicitante, tras lo que esta ha de comunicar la aceptación o el rechazo de la petición por escrito. También se deben establecer, antes de que empiece el desarrollo del teletrabajo, los equipamientos proporcionados por la empresa, las condiciones, los costos, etc.

En el Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo se reconoce el trabajo a distancia como una posibilidad para que los trabajadores puedan conciliar mejor la vida laboral y la privada. Estos podrán solicitar trabajar en un modelo de teletrabajo hasta que los hijos hayan cumplido los 12 años.

Los trabajadores a distancia deben tener exactamente los mismos derechos que los trabajadores en el centro de trabajo, puesto que están adscritos a ese centro de trabajo. Deben poder optar a la formación continua que les permite crecer profesionalmente dentro de la compañía y su salario debe ser el mismo según su categoría profesional dentro de la empresa respecto a otro trabajador con sus mismas funciones.

Tanto la LOPDGDD de 6 de diciembre de 2018 como el Real Decreto-Ley 8/2019 nos hablan del derecho a la desconexión digital de los trabajadores, con mención especial a los teletrabajadores, puesto que las posibilidades de trabajar desde cualquier lugar y a cualquier hora pueden dificultar la consecución de dicho derecho.

Las empresas deberán formar a sus empleados en el ejercicio de este derecho, proporcionándoles un protocolo a seguir para garantizar su descanso fuera de la jornada laboral y evitar situaciones de abuso.

La empresa y los trabajadores deben establecer unas normas sobre el uso de las tecnologías de la comunicación que garanticen el derecho al descanso y las vacaciones.

Respecto al derecho a la intimidad, la empresa y los representantes de los trabajadores tendrán que establecer criterios de utilización de los dispositivos digitales con respecto a los estándares mínimos de protección de la intimidad.

Para evitar problemas en el futuro, es importante establecer un acuerdo previo entre empresa y trabajador, donde se concretarán todas las circunstancias laborales que deberán respetar tanto la empresa como el teletrabajador.

Se deben contemplar los siguientes puntos:

  • Condiciones generales en relación a las jornadas de trabajo, el horario y la ubicación.
  • Procedimientos y métodos de trabajo, sobre todo relacionados con la forma y modo de reportar los resultados.
  • Condiciones mínimas que ha de reunir el espacio de trabajo y la manera en qué la empresa evaluará los riesgos laborales.
  • Equipos y complementos que la empresa entregará al trabajador (ordenadores, móvil, etc.).
  • Asunción de costes derivados de la prestación de servicios (mobiliario, luz, calefacción, Internet, etc.).
  • Si será obligatorio o no realizar el examen de saludo laboral.
  • Realización de formación específica del puesto de trabajo.
  • Voluntariedad por parte del trabajador, condiciones para la reversibilidad y la suspensión del teletrabajo en caso del incumplimiento de las obligaciones acordadas.

En el Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo se han puesto a disposición de las pymes una serie de medidas para acelerar el proceso de digitalización y de implantación del teletrabajo en las empresas.